Causa rica, causa pobre

Ya se habló por aquí de lo desapercibido que pasó el desastre del verano en Pakistán. Ahora se puede ver la comparación más obvia, la que ya se hizo en su día con el de Haití, en este bonito cuadro hecho a medias entre Good y The Guardian. No soy yo el tío más partidario de monetarizar todos los asuntos de la vida, pero llegados a este punto, igual es que es el único idioma que entendemos.

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