CUANDO DAS FUERZA A UNA MUJER, TODO EL SISTEMA CAMBIA

De un emprendimiento para vender cojines, a una pyme de moda y complementos con conciencia social. Zocco Handmade cumple cinco años apoyando el empoderamiento femenino en Marruecos y la India a través del empleo, la formación y el apoyo emocional. Un proyecto con sello de mujer.

Mes de la mujer: entrevista June Arrieta, fundadora de Zocco Handmade y co-worker de Espacio Geranios.

Cuando la ves por primera vez te encandila su sonrisa franca y sus ganas de contar y compartir lo que está haciendo desde hace ya cinco años cuando, casi como un proyecto universitario, creó junto a dos amigas Zocco Handmade. June Arrieta, su fundadora, tiene la fuerza vasca, el ímpetu de la juventud y la valentía de una mujer camaleónica que ha aprendido a adoptar los papeles necesarios para sentarse frente a hombres (en su mayoría más mayores), y buscar financiación para su proyecto.

Y es que, el hecho de que Zocco Handmade sea hoy un emprendimiento de moda y complementos es casi anecdótico: podría haber sido un proyecto de cojines o de cualquier otra cosa. Lo que no cambiaría sería su esencia: la búsqueda de la transformación social a través del empoderamiento y el trabajo femenino. “A mi lo que me hace feliz no es hacer bolsos, a mi lo que me hacer feliz es estar junto a estas mujeres, conocer sus historias, ver cómo se desarrollan con el tiempo. Para mi es como si fueran familiares”, comenta esta joven de apenas 26 años que ha sumado al proyecto a 21 mujeres marroquíes e indias.

Detrás de cada producto de Zocco Handmade está la historia de una mujer en riesgo o situación de exclusión, que son capacitadas no sólo en técnicas de hilado y producción, sino también en gestión comercial u otras temáticas que ellas mismas pueden elegir. La inclusión en el taller de Zocco, además de ser una vía laboral para mujeres que siempre han vivido en situación de dependencia de un hombre (marido, padre, etc), es un espacio de fortalecimiento. “Me sorprende ver la conciencia que cogen estas mujeres sobre su propio ser y sobre el papel que tienen dentro de la familia”, asegura June. “Hay mujeres que nunca han salido de sus dos calles, por miedo, porque el marido no les deja, por diferentes motivos (…) Y sin embargo, cuando das fuerza a una de ellas, todo el sistema cambia. Es que realmente tienen una capacidad de súper heroínas increíble. Cuidan la casa, los hijos, la compra… y todavía te vienen con ganas de trabajar. ¿Cómo es posible? Socialmente me parece importante que tomen un papel activo porque ellas son el ejemplo para sus hijos. Son las que cuidan la comunidad, las que se encargan de hacer el papel conector con el resto de la comunidad”.

Los viernes es día de “sesión de ayuda” en los talleres de Zocco Handmade, que en estos momentos vende los productos online y a través de 14 tiendas en el País Vasco y Sur de Francia. Sesiones en las que se van tomando ideas, en donde las mujeres comienzan a soltarse e incluso a soñar con sus propios emprendimientos.

Soñar, también es lo que hace June. Porque para el día de mañana, ella quisiera seguir expandiendo su modelo: “quisiera intentar integrar lo que tenemos en India y en Marruecos en otras comunidades. Porque ahora asumimos nosotras todo el costo. Me gustaría poder franquiciar y servir de apoyo a lo que hacen muchas ONGs que están tratando de hacer algo similar pero quizá no están consiguiendo los mismos resultados. El reto es cómo intentar integrar el sistema en proyectos que ya se están llevando a cabo, pero que quizá no están siendo tan efectivos. Y crear una comunidad suficiente para que el día de mañana, cuando hables de Zocco, haya 30.000 comunidades que no dependan de nosotras. Que sean mujeres y comunidades proveedoras, pero que gestionen su propio negocio”. 

Este esquema supondrá facilitar no sólo capacitación a las mujeres que decidan quedarse en el proyecto de Zocco, desde la costura, sino también acompañamiento a mujeres que entiendan que su camino va por otro lado y quieran desarrollar su propio negocio en otro campo.

Esta conciencia social que June ha trasladado a su proyecto llegó de la inspiración de dos  mujeres clave. “La verdad que la primera persona que me introdujo en la conciencia social fue una mujer que estuvo conmigo en primero de carrera. Ella tenía una enfermedad rara. La entraban temblores y convulsiones una vez al día. Esta mujer que tenía todas las barreras del mundo, trabajó para crear un aceite ecológico y destinar parte de las ganancias a la investigación de las enfermedades raras. Ella, a mis 17 años, fue la primera persona que me hizo entender que no tenemos que tener el papel que la sociedad nos dicta”.

La segunda mujer fue su madre. “Admiro de ella esa condición de despreocuparse de ella misma y sacarlo hacia fuera. Tiene una voluntad que me parece increíble, y lo que estoy intentando es que esa voluntad vuelva a ella. Todo lo que veo en las mujeres de Marruecos y la India es reflejo de mi madre. Por eso las tengo tanto apego. Yo sé el potencial que tienen. Por eso quiero que salga”.

En este mes de la mujer, ¿qué mujer es tu fuente de inspiración? ¿Y si se lo dices?

#Quierodecirte #Imparables

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *