Diminuto tratado sobre la prosperidad

A partir de septiembre nos vamos al barrio de Prosperidad, a caminar junto a los amigos del Impact Hub. Nos puedes encontrar en Calle Javier Ferrero 10, 28002 Madrid. 
Por José Illana, fundador de Quiero

Vaya día más tonto llevo. Te quieres elevar, pero sólo te sale tierra. Buscas la diferencia entre progreso y prosperidad, pero nada. Quién vive de ese matiz: hacer adelantos en determinadas materias o… curso favorable de las cosas. ¿Y?

Vente conmigo. Siéntate aquí. Ya está. Ahora mira. ¿Qué ves? Fíjate bien, no hay prisa. ¿Qué ves? Pues eso.

El debate es viejo: ¿Puede el progreso y la prosperidad disociarse de la dimensión económica? ¿Puede haber progreso sin crecimiento económico? ¿Puede haber prosperidad sin incremento de la riqueza?

Un vino y otro vino. Venga más vino. Saca un poquito de jamón… sigamos con la reflexión. Venga, vamos, que ya queda menos. ¡Rojo! ¡fascista!, ¡negacionista!, ¡perroflauta!… Venga, ahora unos gins. Sr. Friedman no hay discusión de altura sin sobremesa.

Otro debate: ¿Puede haber progreso sin felicidad? ¿Puede haber prosperidad sin optimismo?

Yo sería incapaz de subir triste una montaña. Melancólico tendría un pase, pero triste… imposible.

También está el «camina o revienta». Si le metemos un poquito de resiliencia y una brizna de coaching, ya estaremos en algún sitio que se llame «arriba». Paso.

Abordo esta puta montaña con optimismo. El que me da el saber que la estamos subiendo un grupo de personas maravillosas. Reposo en cada una de sus miradas: Nadia, Raquel, Luis, Vanina, Paula, Carmen, Fabio, Cristina, Noelia, Esther, Jose, Paz, Sandra, Jose Antonio, Patricia. Pura tierra caminando sobre tierra.

Este caminar nos ha llevado al barrio de La Prosperidad con nuestros amigos del Impact Hub. En el camino dejamos una oficina que nos quiso y a la que quisimos.  Nos llevamos los recuerdos, lo aprendido y los sueños…Y lo ponemos encima de las mesas del Hub. Todo un lujo caminar, un poco más juntos, al lado de Antonio, María y compañía.

Desde hace tiempo pienso que no es lo mismo una empresa grande que una gran empresa. Vivimos tiempos recios donde, más que nunca, necesitamos grandes empresas, sea cual sea su tamaño. El Impact Hub lleva años construyendo y alimentando ese ecosistema. Sumemos.

Buscando de dónde viene el nombre del barrio de la Prospe te encuentras que no tiene nada de simbólico, ni siquiera romántico. El dueño de aquellas tierras, hoy el barrio, se llamaba Próspero Soynard, y de ahí viene todo. Ya está, es lo que es.

No creo en el sentido de la vida. Sí creo que la vida tiene todo el sentido. Desde ahí respiro. Por cuestión de azar, química y magia, ando por aquí.

Viví veinte años en el barrio de La Esperanza, en Quiero somos unos disfrutones y con los amigos del Hub (y con quien quiera), trabajaremos para prosperar, progresar, hacer adelantos en construir una sociedad mejor… Y que no decaiga la fiesta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *