“El cambio de era es un nuevo contrato social»

Entrevista a Javier Cortés, director del Programa de Ciudades del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, con sede en Madrid.

La nueva que vendrá de la mano de un “Green Deal”, basado en cinco ejes de transformación: ciudadanía movilizada, sostenibilidad en los modelos productivos, co-creación, innovación y uso de los datos para hacer un buen seguimiento y poder modelizar.

Ha pasado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y de Cooperación para el Desarrollo de España. Por la coordinación de planificación estratégica de la Dirección de Planificación y Evaluación del Secretariado de Estado para la Planificación, por la OCEDE… Antes de su llegada al Programa de Ciudades del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, Javier Cortés trabajó también como jefe de Redes Locales para la región de las Américas. Por eso, cuando habla, abandera dos palabras clave que se ha ido llevando de uno a otro lugar: confianza y colaboración.

El actual Director de Ciudades no teme decir que es necesario generar un mayor caudal democrático que permita elevar los resortes de los mercados y los marcos regulatorios para que los compromisos, como los que se adoptarán en la COP25 – como los que ya se tomaron en otras Cumbres del Clima-, se cumplan. Y en este contexto de “cambio de era”, como él mismo comenta, “quien no sea capaz de generar confianza está limitado en su capacidad para desarrollar estrategias en el mediano y largo plazo”.

P: ¿Cómo es este cambio de era del que hablas?

Desde el Pacto Mundial creemos que quien no sea capaz de generar confianza estará limitado en su capacidad para desarrollar estrategias empresariales en el mediano y largo plazo. Esto quiere decir que quien no alinee sus objetivos de negocio con los objetivos y parámetros regulatorios y de un nuevo contrato social, deberá estar incapacitado para seguir desarrollando su negocio.

Aunque esto es ahora una racionalidad, no una realidad, es una tendencia que se deberá fortalecer e intensificar. Es fundamental que los compromisos concretos que salgan de esta COP25 los podamos internalizar en los modelos de negocio. Ya hay empresas que están internalizando los ODS en toda su cadena logística, de aprovisionamiento, etc. Hay que seguir así.

Además, es importante generar esta conciencia, parametrizar los impactos de los negocios y ser muy concretos en cómo se reportan. La manera más poderosa de generar una transformación es generando confianza y promoviendo que los stakeholders se alineen para presionar y movilizar, para castigar a las empresas que no cumplan con los contratos sociales. También al contrario, para premiar las actividades empresariales que lo hagan bien y reconviertan su modelo de negocio.

P: El cambio de era también implica a administraciones públicas, a ciudades. ¿De qué manera?

Hay que trabajar también en el ámbito de la Administración Pública, sin duda, en los procesos de licitación pública, para contratar sólo a empresas que tengan ese compromiso social. Estamos hablando de una licencia para operar, donde la ciudadanía se movilice. Por eso, tanto la zona azul como la verde en la COP25 son vitales.

En este marco, el rol de las ciudades es también crítico. Cuando Trump anunció que se salía del cambio climático, Nueva York proclamó que se quedaba. El proceso de transformación a partir de ahora va a ser de abajo hacia arriba, por eso son tan importantes las ciudades. El impacto de vulnerar estos contratos sociales es más visible en lo local, es más inmediato. Hay que dar el debate de cómo se transforma el contexto en una ciudad, cómo se mejoran dinámicas empresariales con compromisos por ser carbono cero o clima neutral. Estamos trabajando por localizar la agenda de desarrollo y de la COP. Es crítico que, desde las políticas públicas, de la sociedad civil se generen patrones culturales y sociales en torno a cómo interpelar a la ciudadanía, cómo cambiar hábitos de consumo, opinar y votar.  Por eso hay que generar marcos normativos para las ciudades, donde el retorno de valor de una política pública es muy inmediato.

P: ¿Cómo es este nuevo Green Deal que se debería adoptar?

Es la gran propuesta que tenemos entre manos y pasa por enfocarla de manera sistemática y simultánea a estos cinco ejes de transformación: ciudadanía, capacidades de la administración y del mundo empresarial para integrar la sostenibilidad en los modelos productivos; co-creación de políticas a largo plazo; proyectos de portfolio que integren innovación y elementos diferenciadores y los datos para modelizar, que permitan el gran desafío que los flujos de inversión dejen de enfocarse en el corto plazo y empiecen a tocar economías locales y productivas a mediano y largo plazo.

Este nuevo Green Deal que estamos trabajando va a trabajar estos ejes de forma simultánea y a largo plazo. Hablamos de límites medioambientales a los patrones de crecimiento. También de límites éticos y de interconexión y trasparencia. Hablamos, por último, de límites financieros.

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