“HAY QUE IR TRANSFORMANDO LA ESTRATEGIA DE NEGOCIO PARA QUE SEA CARBONO NEUTRAL”

Jaime Silos, Director de Desarrollo Corporativo de Forética, nos comenta en entrevista exclusiva la importancia de las finanzas sostenibles para contribuir a aportar liquidez y compromiso en la transición hacia la ansiada economía baja en carbono. Además, hace hincapié en cómo el acuerdo sobre el artículo 6 (que no se ha podido cerrar en esta COP25), contribuiría a eliminar a la mitad el coste de la transición energética. Un tema que quedará para la próxima Cumbre.

¿Qué pusisteis en marcha en la COP25 desde Forética?

Tuvimos una semana y media muy intensa de todo tipo de actividades divulgativas en torno a todo lo que hacemos en la práctica que tienen impactos climáticos. Desde participar en el pabellón azul, en la zona de España hablando el precio del carbono y sobre cómo conseguir un escenario de 1,5 grados a través de las puertas de las empresas y del mercado, hasta una fase divulgativa en la zona verde. Hemos hablado de sostenibilidad y salud y de ciudades sostenibles y finanzas sostenibles que es uno de los principales pilares y a través de los cuales podemos alcanzar realmente un escenario de 1,5 o 2 grados centígrados.

Vosotros estáis representando a todo un sector empresarial, ¿cómo se están comprometiendo con la lucha contra el cambio climático?

No sólo depende de las empresas, sino de la coordinación de recursos públicos-privados. Lo primero que les pedimos es que tienen que tener una estrategia y una política de cambio climático con un compromiso básico y fundamental para poder estructurar toda la transformación de los negocios a nivel operativo hacia una economía libre de carbono. Para empresas más avanzadas, siempre hablamos de precios del carbono, que es una forma de integrar la toma de decisiones de la empresa y el coste que genera el impacto climático que vamos generando con nuestras operaciones. Así, lo que conseguimos es penalizar actividades o procesos intensivos en carbono y beneficiar inversiones y proyectos con baja intensidad en carbono. De esa manera través del liderazgo a través de la política y la estrategia, con herramientas de gestión, es como las compañías paulatinamente van transformando su negocio para hacerlo carbono neutral.

¿Cómo veis que el sector empresarial está avanzando?, ¿y cuánto nos queda por avanzar?

España es un país bipolar porque tenemos un número de compañías grandes muy sofisticadas en materia de sostenibilidad (tenemos algunas de las compañías que lideran sus sectores en Europa en materia de sostenibilidad), pero luego tenemos empresas de tamaño pequeño donde queda mucho por hacer. El reto es enorme. Lo que hacemos es tratar de utilizar la divulgación y también el diálogo con los poderes públicos para dar los pasos que no asfixien a la economía de las pequeñas empresas, pero a la vez se aseguren que llegamos a ese escenario.

Has hablado de finanzas sostenibles, ¿cómo puede contribuir a acelerar la transición hacia una economía baja en carbono y cumplir con el Acuerdo de París?

Las finanzas sostenibles pueden contribuir de dos maneras: uno aportando liquidez y segundo, aportando compromiso. Estos ingredientes están bien cimentados, de hecho, las finanzas climáticas ya no van a ser un problema. Por ejemplo, ya se han emitido más de un trillón de dólares de deuda sostenible que va dirigida a invertir en proyectos de bajo impacto ambiental. Hay muchos inversores que ya se han comprometido con una agenda climática en transformación de la economía. Ese compromiso se manifiesta con su participación en el mercado. Y una de las cosas que hemos visto es que en España se están desarrollando lo que llamamos primas de riesgo climático. Un mayor impacto climático tiene un mayor coste de sus recursos porque los inversores le prestan a un coste más caro, es decir, una empresa paga más por una empresa sostenible que por una que no lo es. Esa diferencia entre lo que pagas de más o de menos, es la prima de riesgo. Esa prima ahora es de un 8.2% a nivel mundial. Pero en Europa la prima es del 13%. España también está en esa media europea, incluso un poco por encima.

Esta COP25 ha terminado sin un acuerdo sobre el artículo 6. ¿Cuál hubiera sido una buena foto de éxito?

El mayor de los éxitos hubiera sido desarrollar con plenitud el artículo 6 del acuerdo de París. Que se basa en fomentar la cooperación internacional para poder hacer negociación de derechos entre países con el objetivo de compensar emisiones. Por ejemplo, España es un país con muchísimo potencial para generar energía limpia, tenemos mucho sol, mucha superficie, y mucho viento y eso nos prepara como unos posibles líderes en la producción de energía limpia. Sin embargo, hay otros países como Brasil, Canadá o como Rusia, con muchísimo más potencial para absorber CO2 de la atmosfera a través de sus bosques. Se trata de que con el articulo 6, un país como España, pudiera potencialmente compensar emisiones de terceros países que pueden ser mucho más eficientes a la hora de eliminar CO2.

Este desarrollo del artículo 6, según nuestros estudios, eliminaría a la mitad el coste de la transición energética porque permitiría generar países muy potentes y eficientes en la producción de energía y unos países muy eficientes en absorber CO2 de la atmosfera. Hubiera sido el regalo de Reyes.

¿Qué queda de la COP25?

La concienciación ciudadana. La sociedad está vez más concienciada y de ahí la importancia de la zona verde. Todo el mundo tiene muy interiorizado el discurso del cambio climático, pero no lo aplica en su día a día. Hay muchas incongruencias en el comportamiento del consumidor. Conciencia y actuación.

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