“Hay una política de borrado de todo lo que no se ajuste al sistema”

Entrevista a Gabriela Bettini, pintora

A caballo entre España y Argentina, entre presente y pasado, la artista Gabriela Bettini aúna investigación pictórica y compromiso social para poner su mirada en las voces femeninas disidentes que defienden la naturaleza.

Hay un hilo rojo invisible que une vidas y generaciones. Que cierra distancias y vincula el ayer con el hoy. Es el hilo rojo del que Gabriela Bettini, pintora española de ascendencia argentina, tira para hilvanar su obra y recuperar la memoria. Así lo hizo en “Recuerdos Inventados”, su primer trabajo, “un juego de miradas a través de la fotografía con miembros desaparecidos de mi familia”, como ella misma comenta en entrevista exclusiva con Quiero. Gabriela rompe con su arte la imposibilidad de no haber conocido a familiares “desaparecidos” durante la dictadura militar argentina y explora cómo relacionarse con las ausencias. “Quería recuperar, de manera poética, un vínculo imposible por el tiempo y la distancia”.

Artista conceptual, Bettini esconde en su obra mucho más de lo que se ve en sus paisajes figurativos.Desde su historia personal, desde sus vivencias y su familia, la artista ha seguido evolucionando, manteniendo siempre una preocupación de fondo: la “desaparición” de las voces disidentes y la violencia, en especial la ejercida contra las mujeres. “Me impactó mucho el asesinato de Berta Cáceres, activista hondureña que defendía el Valle de Lenca frente a una hidroeléctrica. Más allá de que tuvo reconocimiento internacional, su voz molestaba y la asesinaron. Cuatro meses después mataron a una compañera suya. Empecé a pensar en la violencia contra las mujeres y contra la naturaleza, a preguntarme si había una violencia específica contra ellas”. Desde entonces, la artista ha comenzado a desarrollar proyectos bajo la etiqueta del “ecofeminismo”, que siguen centrados en América Latina, en el proceso colonizador, en el extractivismo, la violación de cuerpos…

P. ¿Hay una mirada femenina, diferente, del arte?

Creo, más bien, que hay una mirada feminista del arte, y eso sí es una diferencia, sobre todo para mí. Trabajo la pintura, que es una expresión artística que ha sido hegemónica y ha tenido mucha capacidad de fortalecer ideas que tienen que ver con capitalismo y el patriarcado. Creo que hay que revisarlas y apropiarse nuevamente de la pintura para hablar de otras cosas.  

P. En tu trayectoria has empleado la fotografía, el video, la pintura… ¿Hay una exploración de nuevas formas para movilizar, para trasmitir tu mensaje?

Cuando estudié Bellas Artes la pintura tenía mala fama y todos buscábamos otros medios. He ido obedeciendo a las necesidades que yo tenía. “Recuerdos Inventados” recurre a la fotografía, porque era la forma de trasmitir la memoria de mis familiares. Fue uno de los únicos proyectos donde recurrí a la fotografía. Después he tenido la necesidad de contar con componentes narrativos más fuertes que me han llevado a trabajar el vídeo. Primero introduje dibujo, luego pintura, luego fotografía… Finalmente decidí que quería explorar historia de la pintura desde la pintura misma. Me he ido posicionando ahí.

P. La voz de los jóvenes hoy se ha dejado oír con fuerza en relación a la lucha contra el cambio climático, la biodiversidad, desde el activismo… ¿Cómo llegar desde el arte a ellos? ¿Cómo ser activistas también?

Sigo mucho a movimientos como Fridays for Future, a Greta, y a muchos colectivos feministas. Me gusta la fuerza y el activismo, y que se puedan aprovechar las nuevas tecnologías que a veces también censuran, para propagar la voz.

La cultura, la pintura, opera con otros ritmos y tiempos, pero son herramientas muy válidas para emitir mensajes que pueden dejarte pensando un poco más. Y creo que son herramientas más profundas.

A mis exposiciones han venido colegios, primeros años de Facultad… Y veo que hay una curiosidad, jóvenes muy motivados e interesados en estos medios que a alguien le pueden parecer más viejos, pero que están totalmente vigentes.

P. ¿El arte como movilizador?

Sí, no lo dudo. Hay mucha información, muchas propuestas artísticas que optan por un desarrollo formal y no tanto por explorar o comentar la realidad. Yo conecto con unas propuestas más que con otras. Pero sí, hay una capacidad de movilizar, de despertar emociones y generar cambio desde la cultura, la fotografía, la performance también (si no mira la iniciativa “El violador eres tú”, de Chile).

P. ¿Qué te gustaría movilizar desde tu arte, tu mirada?

Me interesa que la gente que se aproxime a mi trabajo entienda que hay varias capas de información. Que la belleza sea como un gancho que acerque a la obra. Que se pueda leer el catálogo de sala para entender que lo que planteo son cuestiones más duras, que hablan de la realidad de hoy. Me interesa conversar con las personas que vuelcan su propia mirada sobre mi obra: siempre surgen interpretaciones o asociaciones inesperadas.

P. ¿Dónde estás hoy? ¿Qué te interesa?

Estoy tratando de dar forma a una reflexión que he leído en los “Monocultivos de la mente”, de Vandana Shiva, donde ella vincula los totalitarismos que hacen desaparecer los cuerpos con la homogenización de la cultura y la naturaleza. Lo que más me interesa ahora, lo que quiero representar con mi trabajo, es cómo hay una política del borrado de todo aquello que no se ajusta al sistema. Se quiere eliminar a las voces disidentes que defienden la naturaleza y otras formas de vida.

P. ¿Quién te inspira?

Hay muchas autoras del ecofeminismo decolonial (Vandana Shiva, Alicia Puleo, Laura Rita, Silvia Federici), que me resuenan mucho y de quienes aprendo, desde la esfera académica. En la esfera  personal tengo amigas y mujeres de mi familia (también algún hombre) que son mis referentes. Y es un placer grande conversar con ellos para encontrar nuevas formas de pensar y activar cosas que me interesan.

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