Interdependientes en felicidad.

Hagámoslo mejor – Dejémonos inspirar por las ballenas. Por Esther Sevilla, compañera de Quiero y Joseba Botingui, fotógrafo y artista.

Si los seres humanos desapareciéramos, las ballenas dominarían el Planeta Azul. Porque comparten con nosotros muchos rasgos pero, de manera destacada, aquel que más nos facilita la supervivencia: la capacidad de organizar grupos para colaborar, para trabajar juntos. El ser humano no era el animal más grande, ni el más fuerte, pero tuvo dos factores diferenciales que le hicieron destacar: su inteligencia y su capacidad para colaborar, incluso en la caza, formando grupos de apoyo y autoayuda. Desde las primeras redes tribales hasta la actual globalización hay todo un recorrido de colaboración que, además, ha permitido desarrollar, también, nuestra inteligencia colectiva como especie.

Las ballenas francas, como los humanos, respetan las diferencias, sin que ello les excluya del grupo y saben estar solas, pero buscan el grupo en muchas situaciones importantes y tienen también relaciones familiares fuertes. Cuando una ballena franca encuentra un banco de zooplancton, avisa al resto de ballenas y juntas, alineándose una junto a las otras, se adentran en la nube de alimento filtrando a través de sus barbas. Son colaboradoras con el grupo.

Esa capacidad para colaborar entre diferentes es lo que nos hace fuertes como colectivo. Sobre todo, cuando la ejercemos desde la aceptación libre de la colaboración (porque sabemos que es lo mejor para nosotros) y no tanto por imposición externa de reglas aunque, a veces, hayamos tenido que recurrir a ellas.

A lo largo de la historia los seres humanos hemos estado a punto de acabar con las ballenas porque utilizábamos casi todo de ellas. De forma especial, su aceite con el que prendíamos la luz antes del descubrimiento de la electricidad. Kennedy, sinónimo de la zona de Cape Cod coleccionaba dientes de ballena y los mejores los llevaba al despacho Oval para dirigir el mundo. Los reyes británicos se ungían con el aceite de ballena. Usos inesperados de todo tipo, además de la fabricación de lubricantes y de margarina. Y es curioso que la caza del leviatán sólo podría emprenderse desde la más intensa colaboración de grupos de hombres valientes. Entre los años 1820 y 1973 se llegaron a cazar 122.140 ballenas frica en el hemisferio sur.

En esta pandemia nos hemos dado cuenta de que somos interdependientes. Las medidas de confinamiento o de distancia física o higiene que se han aprobado por las autoridades no hubieran podido tener efecto solo a base de control policial. Ha hecho falta una aceptación racional y voluntaria por parte de cada uno de nosotros ya que nuestra actuación individual tenía un importante efecto sobre los demás. El problema no era tanto si uno aceptaba libremente o no el riesgo de contagiarse, sino que con su acción contribuía, o no, a que otros se infectasen.

También en esta pandemia nos hemos dado cuenta de que nuestra salud depende de la salud del medio ambiente. Mientras la OMS nos pide prepararnos para escenarios más bien catastróficos entorno a virus distintos, los científicos nos recuerdan que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies. Proteger la biodiversidad es vital concluyen: nos protege de enfermedades infecciosas.

Los restos que se avecinan son exponenciales, como el coronavirus. Si el COVID es la primera ola y la segunda la crisis económico, la tercera ola y más grande será el cambio climático. Como el coronavirus, el cambio climático será exponencial, y cogerá velocidad demasiado rápido. Para sortear estos retos la colaboración de todos, como hemos vivido en nuestras carnes estos días, es imprescindible. La relación entre lo individual y lo colectivo se potencia mutuamente… No basta con leyes y compromisos públicos si no hay, acompañándolo, una actitud responsable y colaboradora por parte de cada uno de nosotros.

Dejemos que las ballenas nos recuerden que a la hora de lo que es verdaderamente importante, hay que colaborar…reapredamos a hacer lo que nos hizo superiores. El beneficio individual pleno no es posible en muchos casos si el de al lado no tiene beneficios también. Porque somos interdependientes en felicidad.

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