Las ballenas francas curiosas y confiadas, sacan la cabeza fuera del agua y “miran”.

Hágamoslo mejor – Dejémonos inspirar por las ballenas. Por Sandra Pina, Directora General de Quiero, y Joseba Botingui, fotógrafo y artista.

Las ballenas francas fueron casi extinguidas por su personalidad. Se llama ballena franca porque era tan confiada que resultaba “francamente” fácil acercarse a ella para arponearla. En inglés se llama “right whale” o ballena verdadera porque era “verdaderamente” fácil de cazar.  Además, por su lentitud al desplazarse, flotar al estar muerta y su alta productividad en saín (aceite de ballena) se la consideró “ideal” para cazar.

Pero esta misma confianza es la que ha servido en la actualidad para lograr su recuperación en el hemisferio sur. Allí se han convertido en un símbolo de la paz. Como mamíferos terrestres, tenemos muchas cosas en común con ellas que son mamíferos marinos. Se acercan a las embarcaciones, asoman la cabeza con curiosidad…sí, sacan la cabeza fuera del agua y miran. Es extremadamente fácil observarlas en mar abierto.

La industria del avistamiento de ballenas provoca que sea obvio ya para todos que una ballena vale más viva que muerta, dejando de lado algo tan importante como su contribución a la salud del océano que es vital para nuestra salud, porque eso no se “cuenta en las cuentas”. Las ballenas francas, observadas “responsablemente” son algo para recordar toda la vida.

Curiosidad? Que cualidad tan importante para aprender.

Curiosidad por mirar, explorar, sacar la cabeza de su medio, escudriñar…¿Será que nosotros necesitamos más curiosidad en nuestras venas?  Cuando vemos que ese capitalismo no acaba de funcionar, que a las personas y el planeta no se les da “valor” en las cuentas, que la desigualdad genera estragos, que por más que corremos no hay tiempo, que no hay las mismas oportunidades para todos, que “la buena vida” que nos vendieron no es ese modelo de “éxito” que seguimos persiguiendo …para comprar más cosas en el poco tiempo que nos queda, que para satisfacer nuestro ritmo de consumo necesitaríamos 1,7 planetas como la Tierra…¿Por qué nos conformamos?

Quizás deberíamos sacar la cabeza de nuestro medio. Quizás deberíamos salir más a explorar qué cosas buenas están pasando fuera. Si no nos diera tanto miedo salir de nuestra zona de confort…si salir de nuestro marco no fuera un stress sino una sana y placentera curiosidad por asombrarse ante otros modos de hacer…. Si fuéramos más curiosos seríamos capaces de romper dogmas que ya están agotados, que no funcionan, con ánimo de encontrar una mejor vida para todos.

La curiosidad es fuente de aprendizaje y asombro natural.

¿Qué tal si por una vez, sacamos la cabeza, decimos no a lo de siempre y nos dejamos asombrar? ¿Qué tal si hoy, pensamos que alguien nos observa cuidadosamente, en cada detalle y momento, sacando la cabeza …y decidimos hacerlo de verdad lo mejor que podamos?

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