«Las empresas con mejores historias sostenibles serán las mejor paradas»

Vía El Confidencial

La pandemia del coronavirus está dejando una crisis sanitaria y económica sin precedentes, pero también está brindado la oportunidad a ciudadanos, gobiernos y empresas de repensar la manera de hacer las cosas. La sociedad tiene hoy el reto de seguir evolucionado, de seguir mirando al futuro, pero de una manera más sostenible. Para ello hay dos parámetros clave, «la transparencia y la colaboración», según el consultor internacional y autor de libros como ‘The Big Pivot’, Andrew Winston, en conversación con nuestra Directora Sandra Pina en el marco de #aBetterWay.

PREGUNTA. Se habla mucho de movernos hacia un nuevo modelo económico, pero no es fácil el planteamiento o la organización. Con tantas teorías en torno a esta idea, podemos acabar volviendo a lo que ya conocemos. ¿Dónde podríamos encontrar inspiración para encontrar esa ‘mejor forma’ de hacer las cosas?

RESPUESTA. Obviamente, ahora nos estamos cuestionando todo. Espero que tengas razón y repensemos elcapitalismo de una manera más fundamental. El capitalismo es como una herramienta, y simplemente hay que saber usarla bien. Hasta ahora, no lo hemos hecho. Hemos conseguido sacar de la pobreza a millones de personas durante el último siglo, lo cual es bastante impresionante, pero también hemos empezado a minusvalorar lo geofísico o las cosas sobre las que nuestras vidas y nuestro bienestar humano se sustentan.

medida que vamos saliendo de la crisis actual, es importante poner en valor el medio ambiente y el impacto que tenemos sobre él. Deberíamos acelerar la dimensión verde de la economía. Además, necesitamos valorar mejor a las personas. Hay una absoluta falta de humanidad en el sistema y espero que esto sea una parte fundamental del cuestionamiento que nos hagamos.

Por último, también deberíamos repensar la manera en que trabajamos juntos. Para que las empresas puedan abandonar la idea única de maximizar su propio beneficio y puedan caminar hacia una forma de trabajar más sistémica, ‘multi-stakeholder’, que no piense simplemente en el accionista.

P. Hablas también de una transición hacia una economía verde y, tanto aquí en Europa como en EEUU, llevamos pensando desde hace un tiempo cómo podría ser ese famoso ‘Green New Deal’. En relación con las compañías, ¿qué piensas que va a suceder en términos de inversión? ¿Pueden llegar a cancelarse en el corto plazo y después volver? Comentabas recientemente en un foro que el cambio climático es una crisis sanitaria, lo que me parece un muy buen resumen. Así que, ¿dónde estamos ahora?

R. Estamos en una situación sin precedentes. Es un momento en el que muchas empresas, tanto grandes como pequeñas, están devastadas, preocupadas por si podrán reabrir o declararán la quiebra. Seamos sinceros, va a llevar un tiempo que las compañías se puedan recuperar y vuelvan a preocuparse por cosas como la huella de carbono y la sostenibilidad, aunque sepamos que está todo conectado. Estamos hablando de cuestiones sistémicas. A medida que nos acercamos a una recesión global, todo se ralentizará, así que creo que animar de forma contundente a hacer las cosas de una manera correcta, con prioridades profundas, va a quedar en manos de los gobiernos —y espero que también de las empresas con un pensamiento más avanzado—.

P. Sí, en cierta medida tendríamos que ser más flexibles y más resilientes. Encontrar nuevas ‘formas de’. En relación con la cadena de suministros, hemos estado obsesionados por los costes. ¿Qué podemos aprender para mejorar la cadena de valor? Tenemos una dimensión global y otra local, y también tenemos muy buenos ejercicios de empresas que están trabajando con comunidades vulnerables desde sus cadenas de valor, en situaciones muy duras. Pero ¿cómo lo imaginas? ¿Cómo podemos mejorar?

R. Tenemos que dotar de una visión más humanista la cadena de valor: ¿dónde hacemos las cosas?, ¿quién las hace?, ¿cómo son las vidas de estas personas? Tiene que haber algún tipo de gran pacto o acuerdo entre todos. Nosotros, como ciudadanos o consumidores, deberíamos tener también algún tipo de compromiso y valorar las empresas que hacen este tipo de trabajo.

También hay que entender que estamos todos conectados, y que cualquier disrupción puede afectar a toda la cadena de valor. Así que tenemos que pensar en una cadena de suministro más resiliente y diversa, al igual que lo hace la naturaleza.

P. Totalmente de acuerdo. Cambiando de tema, en sostenibilidad hemos hablado mucho en los últimos tiempos de transparencia: saber cómo se elaboran los productos, de dónde vienen, qué hace y cómo se comporta la compañía que los elabora… ¿Cómo crees que va a evolucionar el concepto de transparencia ahora? ¿Crees que la podemos mejorar?

R. La transparencia está facilitada en gran medida por la tecnología. Concretamente, el ‘data’: nuestras localizaciones son cada vez más conocidas y cuando buscamos o preguntamos algo ‘online’, dejamos huella. La transparencia en la cadena de suministros ha permitido poner al descubierto violaciones humanas y denunciar malas prácticas, y eso en general es bueno. Pero, para salir de esta situación, hay otra transparencia más ‘forzada’ que va a requerir de una cantidad masiva de test y de un control sin precedentes de la población. Estamos ante un momento peligroso en cuanto a la privacidad y a quién le pertenecen los datos y las informaciones. Para manejar la pandemia, los gobiernos van a poder controlar nuestra localización y esto suena autoritario, especialmente dependiendo del Gobierno del que hablemos.

A nivel corporativo, cada vez se maneja más información en nombre de la eficiencia. En la actualidad, la manera de competir es compartir información y la historia del producto. Sin duda, las empresas con una mejor historia acerca de los esfuerzos por ser más sostenibles, acerca de su huella de carbono o cómo tratan a la gente, serán las que salgan mejor paradas. La transparencia podría ser un multiplicador.

P. Transparencia y colaboración parecen ser las claves. Estamos viendo acciones colaborativas entre gobiernos y empresas, e incluso corporaciones que no sabían cómo colaborar y que han podido reorganizar su forma de operar. Por ejemplo, aquí en Europa, hemos hablado mucho acerca de la colaboración público-privada, y es cierto que tenemos buenos ejercicios y reacciones en el corto plazo, durante la crisis, pero hay otras muchas que no han sido tan buenas como esperábamos. ¿Qué crees que podemos aprender? ¿Qué podemos mejorar en lo que respecta a la colaboración?

R. Creo que no hay otra opción. No hay otra manera de abordar los grandes problemas, como el cambio climático, la desigualdad o el agua, que no pase por trabajar juntos. Y no tenemos gran experiencia en esto.

El modelo de los negocios y del capitalismo de los últimos 50 años ha sido una especie de evolución darwiniana donde se suponía que tenías que destruir a tu competencia, y eso realmente ha sido una mala interpretación de la naturaleza e incluso de lo que Darwin escribió. Así que, en muchos lugares, nos encontramos con un tipo de capitalismo predominante que no fomenta la colaboración. Sin embargo, hay algunas excepciones, como en la comunidad científica, donde sí existe abundante colaboración y empresas de biotecnología que parecen estar uniéndose para enfrentar este gran problema actual.

Pero en lo que se refiere a la comunidad de los negocios, no estoy seguro de que se haya trabajado con los gobiernos de manera efectiva. Hemos tenido algunas prácticas en años recientes, algunos esfuerzos para que la sostenibilidad sea un valor más profundo en la cadena de valores, pero sigue siendo algo nuevo. Eso de sentarte junto a tus iguales a través de una organización industrial o a través de reuniones de los CEO y hablar acerca de cómo cambiar el sistema juntos ha sucedido pocas veces. Necesitamos mucha más colaboración para poder descarbonizar de manera radical, aumentar la resiliencia y también la justicia y la igualdad de nuestro sistema.

P. La gobernanza global, está claro, ha sido un fracaso. ¿Cómo trabajar en lo exponencial? ¿Cómo cambiar el futuro desde la flexibilización para incrementar la resiliencia?

R. Desde mi punto de vista, el cambio está sucediendo de manera rápida, exponencial, no de forma lineal. Y las personas no estamos acostumbradas, porque en general pensamos de manera lineal. Creo que esa es la razón por la que, desde un ejemplo clásico de los negocios, las tiendas de alquiler de vídeos se quedaron sin negocio rápidamente cuando aparecieron Netflix y el ‘streaming’. Hoy, todo cambia muy rápido. Existe una falta total de imaginación para poder comprender lo que quiere decir exponencial, y esta falta de entendimiento de lo exponencial es lo que nos lleva a tener los problemas de sostenibilidad que tenemos: gases de efecto invernadero, dióxido de carbono en la atmósfera o climatologías extremas. Hay que entender que el efecto del calentamiento de dos o tres grados no es lineal. Tenemos que aprender a mejorar ante los primeros estadios de algo. Necesitamos comprender lo que encierra. Esta pandemia ha sido un estudio. Tenemos que progresar, y una de las mejores maneras es escuchando a los expertos. Los epidemiólogos están entrenados en estas cifras de crecimiento exponencial y ellos conocen lo que muestra el modelo, y tenemos que mejorar esta dinámica.

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